Nadie es perfecto. La Justicia tampoco.

Escrito por Margot Villellas, delegada de la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa en la comunidad de Madrid.

Me piden que escriba algo para inaugurar esta página que recién estrenamos y se me ocurre incluir esta especie de introducción e invitación a lo que pretende ser un conjunto de reflexiones sobre la necesidad de poner el foco en aquellos aspectos mejorables de nuestro Sistema Jurídico, de nuestra Justicia.

La idea es que a través de la conjugación de artículos de opinión, de la crítica y contra-crítica y de la interactuación de las diferentes exposiciones subjetivas, podamos ir escribiendo y reflexionando conjuntamente sobre temas socio – jurídicos que nos afectan como Comunidad.

Este apartado no tienen mayor pretensión que desde una simple reflexión en voz alta sobre un tema de actualidad determinado, poder llegar a contrastar lo que a ti , querido lector, te sugieren dichas ideas, te pueda chocar, sorprender o interesar ya sea por concordancia de pensamiento, ya por discrepancias puntuales o ya por extremo rechazo. Toda opinión es bienvenida.

Muchos entendemos que la Justicia necesita ser observada, revisada, repensada, en definitiva, criticada desde infinitos prismas, y de ahí esta invitación a vuestra participación.

¿Quiere esto decir que es este un espacio con licencia para dinamitar el Sistema?

Si lo que entendemos como facultad crítica se reduce a una observación destructiva, hostil o humillante, cuyo propósito es censurar, una licencia para devastar algo o a alguien podríamos entenderlo así. Parece cierto que en la práctica el uso inconsciente de críticas negativas e hirientes en la vida común pueda resultar con mucho el más generalizado y en este sentido “Culpar, condenar, censurar reprender, denunciar, desprestigiar” suelen ser los sinónimos más aceptados asociativamente como crítica y quizás no me equivoque si afirmo que todos nosotros, de alguna manera, hemos sentido el poder de lo que conocemos como crítica unidireccional, destructiva, imposibilitante, injustamente selectiva, que no parece dejar paso a la mejora futura y de esas que dejan cicatrices emocionales hasta en el más resistente de los resistentes. La devastadora crítica hacha no parece dejar más camino al receptor que la propia reacción negativa ante la ofensa, sin embargo, las definiciones revisadas pueden cambiar lo que los psicólogos denominan nuestra “ orientación cognoscitiva” permitiéndonos pasar del concepto invalidante de “crítica hacha” al de “ una interacción positiva” entre el crítico y el receptor, donde los comportamientos no se interpreten como etiquetas invalidantes y perpetuas sino donde cada error, fallo o disfuncionalidad advertido no se quede en un acto irrevocable sino como un comportamiento susceptible de reflexión, de estudio, de mejora y de cambio .

Así proponemos un espacio libre, responsable, de respeto y de diálogo; Un debate abierto sobre cuantas cuestiones vayan surgiendo a colación de las diferentes entradas, un laboratorio de ideas donde poder observar, cualificadamente, cómo influyen los pensamientos (la apreciación individual, el nivel de expectativas, el poder del discurso privado) y los sentimientos (de qué manera afecta la crítica al comportamiento, al aprendizaje, a la forma en que interpretamos los acontecimientos) todo ello a través de la crítica constructiva y su papel decisivo en el intercambio social, como herramienta para llegar a testar, motivar, influir, mejorar, aprender, aprehender y enseñar a comunicar necesidades y soluciones.

El título que encabezará todas estas reflexiones será “Nadie es perfecto. La Justicia tampoco”.

No lo somos, pero, entre todos, seguro que nos iremos acercando.

Nos leemos.

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